NACIONALES
14 de enero de 2026
Ver llorar a estos héroes duele

Duele porque en esas lágrimas no hay debilidad, hay humanidad. Hay cansancio, impotencia y amor por una tierra que se quema frente a sus ojos. Lloran por lo que no se pudo salvar, por lo que el fuego arrasó sin piedad. Y lloramos con ellos, porque cada llama que avanza deja una herida abierta en la Patagonia.
No se quema solo el bosque: se quema la vida, la historia, el equilibrio que tardó décadas, siglos, en construirse.
Miles de animales huyen desorientados, heridos, sin refugio. Otros no logran escapar. Sus voces se apagan en el humo, invisibles para muchos, pero presentes en cada rincón que hoy es ceniza. Cada árbol caído guarda una historia, un nido, una sombra que ya no volverá.
Hoy esas historias son silencio y tierra negra. La destrucción es inmensa y el dolor también. Porque la naturaleza no se recupera de un día para el otro, y las cicatrices que deja el fuego quedarán por generaciones.
Ver llorar a quienes luchan contra las llamas nos recuerda lo que está en juego: no es solo lo que se pierde hoy, es el futuro que estamos quemando.
Que estas lágrimas no se pierdan en el viento. Que nos despierten. Que nos obliguen a cuidar, a prevenir, a respetar.
Porque cuando la Patagonia arde, arde una parte de todos nosotros.

